05/01/2021

Por Deniss Montero

 

Siempre que visito un almacén de cadena o de grandes superficies, al menos una persona va saliendo con un televisor nuevo. Esto me indica que somos grandes consumidores de tecnología y electrodomésticos. Ya imagino cómo serían esas compras durante diciembre y los días sin IVA.

Si bien, el comercio se ve beneficiado con este consumo, hay algunas verdades en torno a nuestro impulso por estas compras, que todos deberíamos conocer:

1. Comprar un televisor, un computador o un celular nuevo, implica deshacerse de lo viejo. Afortunadamente, en muchas oportunidades tenemos a quien ceder o regalar estos aparatos. Pero en poco tiempo su destino será la basura. Solo en 2019 el mundo generó 53,6 millones de toneladas de basura electrónica, de acuerdo con el informe del Global e-Waste Monitor 2020. Esto representa un 21% más que lo arrojado 5 años atrás. Será interesante conocer las estadísticas de 2020, año en que el Covid 19 nos obligó a permanecer más tiempo en casa y a consumir aún más tecnología.

2. Un aspecto que muchos desconocemos es el relacionado con los materiales utilizados para fabricar estos productos. La mayoría contienen mercurio, plomo y cadmio, elementos altamente contaminantes para el agua y el suelo, y que además, de no ser manipulados correctamente, pueden representar un alto riesgo para la salud humana.

3. Finalmente, en países como el nuestro, aún falta mucha educación y cultura para la disposición correcta de estos residuos. Solo en algunas ciudades existen centros de acopio especiales para la recepción y disposición de estos elementos, no obstante, son muy pocas las personas que se toman el trabajo de llevarlos hasta allí. Pero carecemos también de un plan estructurado y responsable, por parte de autoridades y empresas productoras de electrodomésticos y tecnología, para normatizar y generar un protocolo a seguir para la producción, consumo y adecuado retiro de estos aparatos.

 

Esperemos que la realidad pintada por la película Wall-e, a pesar de nuestra actitud consumista, aún esté muy lejos de nosotros.