Dicen que no hay enemigo pequeño y eso parece quedar demostrado con la nueva cepa conocida como Coronavirus (o Covid-19), que ha convertido en amenaza pública hasta una simple gota de saliva.
Pero esta pandemia (el nombre en sí genera angustia) no solo trae cosas negativas, también importantes lecciones que al menos a mí, me han hecho replantear, reflexionar y reafirmar algunas ideas sobre nuestros hábitos, nuestra cultura, en fin, sobre la naturaleza del ser humano.
1. La primera gran lección que tomo de esta situación es la necesidad de ser más conscientes de cómo nuestras acciones ayudan a preservar nuestra salud y la de los demás. Hábitos saludables como la higiene, el frecuente lavado de manos, el uso de tapabocas ante una gripa o resfriado, son temas que – no nos digamos mentiras – antes no teníamos tan evidenciados como ahora. Lo mejor de todo es que los niños y jóvenes son quienes más están tomando conciencia de esto y he visto diversos casos de pequeños que dan verdadera cátedra a los adultos sobre la forma correcta de lavar las manos.
2. La segunda lección, que lastimosamente a muchos les cuesta, es tener hábitos de consumo sostenibles y conscientes. Creemos que somos más felices entre más compramos y tenemos, sin pensar en el inmenso desperdicio que causamos. Ahora, la gente se contiene de comprar productos de China o provenientes de Europa, por miedo al contagio, pero ojalá esto nos permita replantear nuestras “supuestas carencias” para adquirir lo necesario.

3. La tercera lección, que tampoco ha sido entendida por la mayoría, es pensar en el bienestar común, saber que, si mi vecino está bien, habrá menos posibilidades de que me contagie algún virus. Entender que productos como gel antibacterial, tapabocas, alcohol deben alcanzar para todos, pues si alguien no los tiene y se infecta, me puede contagiar. Pensar en los demás es pensar en quienes son más vulnerables como los ancianos, los bebés, los enfermos y el personal médico que los atiende. Este virus solo puede ser vencido con unión, solidaridad y compasión, sentimientos que tanta falta nos hacen.

4. La cuarta y última lección (para no alargar tanto el tema) está relacionada con la arrogancia de quienes se sienten superiores en razón a su posición económica o jerárquica, bien se trate de un jefe de oficina, un banquero o un líder de Estado. Nadie, por muy poderoso que sea, está inmune y esta maravillosa enseñanza – sí, maravillosa – nos demuestra la fragilidad de la especie humana y de cómo la misma naturaleza se encarga de buscar su equilibrio.

Estoy segura de que el Coronavirus será superado, pero como no podemos meternos entre una burbuja para protegernos, solo un cambio de mentalidad, de hábitos y de sentido de solidaridad nos ayudarán a lograrlo.