Por Deniss Montero.
La pereza es uno de los 7 pecados capitales y es considerada la madre de todos los vicios, ya que genera adicción e impide cultivar los valores humanos. La tentadora inacción que lleva a la relajación y al ocio, va incitándonos a poner en primer lugar nuestro interés por encima del bien común.
La pereza nos lleva a desear que todo nos lo den hecho y a generar el menor esfuerzo, lo que origina apatía, desinterés, abandono y mediocridad, entre tantas otras falencias. Las consecuencias de una actitud perezosa pasan factura a la sostenibilidad, por la falta de rigor, de cuidado y de consciencia sobre el impacto de nuestros actos.
Veamos algunos ejemplos muy cotidianos:
  • Dormir unos minutos más, así deba sacar mi carro para ir al trabajo. Cuando un vehículo quema un galón de gasolina, emite alrededor de 20 libras de CO2. Esto quiere decir que un carro mediano, de 4 cilindros, genera alrededor de 2.5 kilos de dióxido de carbono cada 10 kilómetros de recorrido, algo así como cada 3 o 4 días, o menos, si además prefiere ir en carro que caminar unas cuantas cuadras hasta el supermercado.
  • No tengo tiempo para buscar una caneca, disimuladamente arrojo el papel a la calle. Cada vez que una persona arroja un papel, una colilla de cigarrillo, un plástico a la calle, o saca la bolsa de la basura en el horario que no corresponde, está arriesgando a la ciudad a que estos elementos terminen en los canales y el alcantarillado. Solo en Bogotá, a diario son arrojadas a los sumideros que evacúan las aguas lluvias, cerca de 90 toneladas de escombros y basuras que taponan la red y rebosan las aguas, generando inundaciones y emergencias en época de lluvias, que finalmente nos afectan a todos.
  • No quiero lavar loza, mejor uso desechables. Como su nombre lo indica, los productos desechables son aquellos que tienen un único uso, por ende, no son reciclables, así que pobre favor le hacemos al Planeta usándolos. Algunos de estos elementos están fabricados a base de poliestireno, como los recipientes que suelen utilizarse para empacar los domicilios. Además de que no es reciclable, el poliestireno tampoco es biodegradable, por lo cual muchas veces su destino final es el mar. No es por alarmarlos, pero Naciones Unidas ha advertido que, de no tomar acciones inmediatas, en 2050 habrá más plástico que peces en el mar.   

“Cada persona es responsable de la emisión de 5 toneladas de CO2 al año”. Felipe Bayón, Presidente de Ecopetrol

  • Adoro a mi perro, pero si nadie está viendo, mejor no recojo el excremento. Al fin y al cabo, si llueve, se lo lleva el agua y si hace sol, se seca. Aunque no lo reconozcan, muchos piensan así y lo hacen. De lo contrario, no encontraríamos estas desagradables sorpresas en andenes, zonas verdes y en los parques. Tampoco serían necesarios tantos avisos invitando a los dueños a recoger lo que su mascota hace. Y aún más, si el sentido común imperara, no habría sido preciso incluir esta conducta dentro del Código de Policía, tipificada como una infracción que genera una multa de 4 salarios mínimos diarios. Aquí la consecuencia no es solo ambiental, sino para la salud humana. Según médicos veterinarios, estos excrementos contienen parásitos que contaminan los suelos, lo que representa un gran riesgo para los niños que juegan en el césped, al generar enfermedades gastrointestinales y oftalmológicas, entre otras. 
  • Qué pereza lavar los utensilios de plástico o de vidrio. Eso lo pueden hacer los recicladores. ¡Pues no! Es importante lavar los envases y recipientes para eliminar los residuos alimenticios, antes de ponerlos en la bolsa de reciclaje, de lo contrario será un material contaminado que no podrá ser reutilizado. Los colombianos generamos alrededor de 12 millones de toneladas de basura al año y reciclamos apenas un 17%, es decir que la gran mayoría de hogares no saben reciclar o simplemente no les interesa hacerlo. El problema a corto plazo es que más de 300 rellenos del país terminarán su vida útil y dejarán de funcionar. Esto, según el Banco Mundial y la Dirección Nacional de Planeación, llevará a que “en 2030 tengamos emergencias sanitarias en la mayoría de las ciudades del país y una alta generación de emisiones de gases de efecto invernadero”.
Seguramente, ustedes tienen más ejemplos que sería interesante compartir. Por cierto, hace poco escuché en un foro a Felipe Bayón, presidente de Ecopetrol, señalar que cada persona es responsable de la emisión de 5 toneladas de CO2 al año. Si cada uno de nosotros es parte del problema, deberíamos dejar la pereza y empezar a ser parte de la solución.