La gratitud siempre se nos ha enseñado pero poco la hemos interiorizado. Desde pequeños nuestras mamás, particularmente ellas, vivían diciéndonos:  “salude”, “diga gracias”, “despídase”. Otras veces cuando nos ofrecían algo, venía la consabida interrogación: “¿cómo se dice?”. Siempre en ese propósito de enseñar a ser buenos ciudadanos, buenas personas.

Y sin duda de alguna manera ha surtido efecto, yo creo que somos de las sociedades que más saluda y da las gracias. Pero no es mentira que es un chispazo automático, en la mayoría de las veces no somos conscientes de lo que decimos, ya es un reflejo condicionado, una acción involuntaria. Si no revisen y se darán cuenta de que decimos gracias por todo pero no con lo que implica ese sentimiento, el de la gratitud.

Otras veces buscamos que los demás sean agradecidos, más que nosotros mismos, entonces ante un acto que beneficie o favorezca a otro u otros, al no escuchar nada de su parte, terminamos nuestra acción de generosidad con un “y de nada..no?”. Y hasta ahí llego esa buena acción. Cómo dice el dicho aquel: “has el bien y no mires a quien”. Perdimos el año cuando basamos nuestras acciones en meras expectativas, más que en el objetivo de la acción en sí mismo.

Más allá del término, de la palabra, la gratitud tiene una enorme significado con la actitud, con el deseo sincero, con la emoción que ello implica. De lo contrario es mejor no decir nada. Ser agradecido no solo con quién nos ayuda, con quién nos beneficia, o nos favorece. Ser agradecido con Dios, con la vida, con la naturaleza, y también con quiénes nos corrigen, o nos hacen ver las cosas de diversas maneras. Con quienes a pesar de no estar de acuerdo nos enseñan con los argumentos.

Mirar a los ojos y dar las gracias imprime un refuerzo a ese mejoramiento de nuestras relaciones humanas. Un gracias acompañado de una mirada y una sonrisa minimiza cualquier sentimiento de agresividad, cualquier indisposición, genera por un instante un ambiente de armonía dando cabida a muchas otras emociones y sensaciones. Seamos pues agradecidos, y gracias por el tiempo que se toman en leer.